Farmacéuticos 36 Farmacéuticos 37 HABLAMOS CON... ESPERAMOS QUE, CON NUESTRA ATENCIÓN, MEJORE LA SUPERVIVENCIA DEL PACIENTE Y DEL INJERTO” tratamiento”, afirma la farmacéutica. Destaca que conocer y comprender la medicación permite a los pacientes mejorar visiblemente. “Ser testigos directos de esa mejora, junto a hábitos de vida saludables, les ayuda a recuperar una vida normal dentro del ámbito comunitario”, añade. Además subraya el papel de los cuidadores y familiares, que “a menudo son quienes recogen la medicación o informan sobre la evolución del paciente”. Se genera así “una relación de confianza similar a la que tenemos con el propio paciente, lo que mejora el cuidado en el ámbito doméstico”. Respecto a la colaboración con los farmacéuticos hospitalarios, considera que “es imprescindible que la información que reciba el paciente sea la misma tanto a nivel hospitalario como comunitario”. Cree que esta coordinación debe ser “mantenida en el tiempo y bidireccional”, y expresa su deseo de que en el futuro “estas colaboraciones sean cada vez más institucionales”. Cada visita del paciente trasplantado a la farmacia es mucho más que una simple recogida de medicación. Detrás del mostrador, un equipo de profesionales le escucha, le orienta y le acompaña en un proceso donde la adherencia y la confianza son clave para el éxito del trasplante. Mejorar esta atención y reforzar la coordinación entre la farmacia hospitalaria y la comunitaria es el objetivo del proyecto JunTOS, una iniciativa impulsada por el Consejo General de Colegios Farmacéuticos y la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria, con el aval de la Organización Nacional de Trasplantes. En esta segunda entrega, tres protagonistas del proyecto en Cantabria —dos farmacéuticas y una paciente— comparten su experiencia y la importancia de caminar juntos en este proceso. Para Marta Martínez, el papel del farmacéutico comunitario en el seguimiento de pacientes trasplantados se resume en: “somos sus aliados”. Su objetivo es claro: “estamos para mejorar su salud y su bienestar”. No obstante, reconoce que no es una tarea sencilla, debido a la complejidad terapéutica que presentan estos pacientes. “No solo por los medicamentos inmunosupresores, sino por el resto de medicación, que se modifica con el tiempo y puede generar efectos secundarios”, explica. Por eso considera fundamental que “la colaboración con otros niveles asistenciales sea más fluida de la existente”. Martínez se incorporó al Proyecto JunTOS a través del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Cantabria. “Desde el COF me invitaron a participar y, junto con mis compañeros del grupo de trabajo y del Consejo General, elaboramos la guía farmacoterapéutica y de actuación en trasplante de órgano sólido, y a partir de ella el estudio observacional”, relata. Esta implicación ha transformado su práctica profesional y su relación con los pacientes: “Los pacientes trasplantados que seguimos desde la farmacia comunitaria son nuestros cómplices, porque desde el principio los hemos integrado en nuestro día a día”. Ver la evolución positiva de los pacientes es, para ella, una de las mayores recompensas. “Reconforta conseguir el éxito del trasplante y que el paciente evolucione gracias a la adherencia al JunTOS: mejora la adherencia terapéutica en pacientes trasplantados El proyecto JunTOS ha supuesto para la farmacéutica hospitalaria, Ana Sangrador, también vocal nacional de Farmacia Hospitalaria del CGCOF, una experiencia muy enriquecedora tanto a nivel profesional como personal. “Poder colaborar en el trasplante de órgano sólido, en el que España es líder mundial desde hace más de 20 años, y mejorar los resultados a largo plazo gracias a la colaboración entre farmacéuticos de distintos ámbitos asistenciales me parece la justificación de toda una carrera profesional”, afirma. Sangrador considera que esta iniciativa, “la primera piedra de otras colaboraciones futuras”, permite que personas en situación de enfermedad terminal “recuperen una vida prácticamente normal”. Uno de los principales retos es la adherencia al tratamiento, que define como “uno de los principales factores de riesgo de pérdida del órgano trasplantado que es modificable”. Recuerda que las causas de no adherencia “están perfectamente identificadas: edad, sexo, apoyo social, percepción de salud, nivel cultural o frecuencia de las dosis”. Subraya que la información y el seguimiento farmacoterapéutico son determinantes, y destaca que en JunTOS, en la cohorte 1, se trabaja “inicialmente en el hospital y posteriormente en la farmacia comunitaria, donde el paciente recoge, una vez dado de alta, su medicación”. La coordinación entre farmacéuticos hospitalarios y comunitarios es otro pilar del proyecto. Ana Sangrador señala que “la coordinación es estupenda gracias a la FoCo del Colegio de Cantabria, que actúa como nexo de unión entre niveles asistenciales”. Destaca además que el proyecto ha permitido visibilizar a los pacientes trasplantados en las farmacias, donde antes podían pasar desapercibidos. “Los farmacéuticos participantes están volcados en su seguimiento para mejorar la adherencia, especialmente al tratamiento inmunosupresor, y lograr los mejores resultados a largo plazo”. También resalta la formación recibida: “Las sesiones informativas, talleres, guías, infografías y difusión en redes han sido imprescindibles para el éxito del proyecto”. En cuanto a los indicadores de mejora, la farmacéutica espera “una mejor adherencia, mayor conocimiento de los medicamentos, mejor calidad de vida y menor uso de recursos sanitarios”. Su objetivo último es claro: “Esperamos que mejore con nuestra atención la supervivencia del paciente y del injerto”. Ana Sangrador Farmacéutica hospitalaria en Cantabria Marta Martínez Cabarga Farmacéutica comunitaria en Cantabria RECONFORTA CONSEGUIR EL ÉXITO DEL TRASPLANTE Y QUE EL PACIENTE EVOLUCIONE GRACIAS A LA ADHERENCIA AL TRATAMIENTO”
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